viernes, 14 de junio de 2013

CAPITULO 37. DECISIONES

Una placida mañana, llena de risas, observando maravillados el magnífico paisaje que les brindaban aquel día, los verdes y espesos árboles, el agua cristalina que corría por el rió, centenares de aves que volaban libres en el cielo. Cuan hermoso era mirar detalladamente esa obra de arte, sin prisa, sumergiéndose en una paz interior.
Bárbara y Laión regresaron al Miedo, el pequeño estaba agotado así que cayó en un profundo sueño. Bárbara se sentía plena y pensativa, su vida no podría continuar así, anhelaba la felicidad que el destino tanto le había negado y sus pensamientos la llevaron a que tal vez en esas tierras no la encontraría y llego a la conclusión que lo mejor sería partir a otro lugar donde por fin se superara y lograra sus metas "ser feliz". Se dirigió a la cocina.
Bárbara: Casilda, quisiera pedirle un favor.

Casilda: Claro Doña nada más diga que se le ofrece.
Bárbara: Con todo lo que ha pasado en estos últimos meses decidí que me iré con mis hijos a otro lugar. - Casilda la miraba aterrada.- Usted ¿Quisiera venir con nosotros?
Casilda: Doña, pero ¿No cree que se está precipitando? usted ha vivido prácticamente toda su vida en estas tierras.
Bárbara: Me duele abandonar estos lugares tan maravillosos, pero no me puedo quedar aquí, si lo hiciera seria masoquista.
Casilda: Si esa es su decisión Doña yo me voy con usted, no podría separarme de esos diablillos.
Bárbara: De verdad gracias Casilda.- Sonríe levemente y se retira.
--------------------

Santos se despierta lentamente y mira su reloj, se da cuenta lo tarde que es. Observa a su alrededor y se fija que Bárbara ya no está, se levanta y se viste rápidamente, un poco extrañado por la situación se monta en su caballo y se dirige a Altamira para cambiarse y luego tenia pensando visitar el Miedo.
--------------------
Bárbara comienza a empacar sus pertenencia, ropa, zapatos, libros, dinero etc... quiere irse lo más pronto posible. En ese momento llega Cecilia y toca la puerta de su recámara.
Cecilia: ¿Puedo pasar?
Bárbara: Si pasa.

Cecilia observa aterrada aquella escena - ¿Y esto?, ¿Te vas de viaje?
Bárbara: Si, me voy a un viaje del cual quizás nunca regrese.
Cecilia: ¿De qué hablas Bárbara? 
Bárbara: Te seré franca, estoy agotada de la vida, solo quiero ser feliz con mis niños y aquí nunca voy a encontrar esa felicidad que tanto anhelo, así que decidí irme del país.
Cecilia: ¿Tendrá que ver en esto mi sobrino?
Bárbara: Por supuesto, no quiero tratarlo, espero que él pueda hacer feliz a Marisela.
Cecilia: ¿Estas segura que esto es lo mejor Bárbara?
Bárbara: Jamás había estado tan segura de algo, por favor no le comentes nada a Santos, no quiero que intervenga y sea peor para ambos, odio las despedidas.
Cecilia: Ay Bárbara si eso es lo que quieres, ¿Y para donde te iras?
Bárbara: Sé que puedo confiar en ti, así que serás la única que lo sepa no le puedes decir ni siquiera a tu esposo.- Cecilia asintió.- Me voy para México.
Cecilia: ¡México! ¿Tan lejos?
Bárbara: Como te digo quiero alejarme totalmente de todo, pero tienes que visitarme que conste. - Sonríe.
Cecilia: Como crees que no, aparte tengo que ver a mis ahijados. ¿Te ayudo a empacar?
Bárbara: Por favor, mientras soluciono unos últimos detalles.
Cecilia: Ve yo me encargo con Casilda y las terneras.
Bárbara: Te lo agradezco. - Se despide y sale en la camioneta hacia el pueblo.
Se dirige a la jefatura.
Bárbara entra gritando.
Bárbara: ¡Pernalete!
Pernalete: Dígame Doña.
Bárbara: Necesito en este instante un permiso redactado y firmado por usted donde me den la autorización de llevarme a mis hijos fuera del país.

Pernalete: Pero Doña para eso se necesita la aprobación del doctor Luzardo.
Bárbara toma su revólver y se lo pone en el cuello a Pernalete.- Dije que necesito ya ese permiso, ¿Entendido? 
Pernalete: Si Doña.- dice temblando.- Mujiquita ya oyó a Doña Bárbara.
Bárbara: Ya regreso por ese papel y no se le ocurra esconderse Pernalete.
Va camino al hotel y pide una copa de tequila. Se lo toma de un sorbo. 
Josefa: ¿Está bien doña?
Bárbara: Mejor que nunca. - Deja el dinero en la barra y sale.
---------------
Pernalete: Para que necesitara la Doña ese permiso... 
Mujiquita: Es muy claro mi coronel, quiere irse del país.
Pernalete: ¿Pero a dónde? 
Bárbara entra.
Bárbara: Partida de chismosos, que les interesa a donde voy, nada más necesito ese permiso.
Pernalete: Comadre usted sabe que puede confiar en mí.
Bárbara: Primero confiaría en un chismoso compulsivo eh. - dice alzando la ceja.
Pernalete: ¡Comadre!
Bárbara: Ay ya Pernalete mejor deme ese papel que no lo voy a esperar toda la vida.- Le arrebata el papel.- Gracias y Adiós. - Se va derechito para el Miedo.
-----------
Al medio día...
Bárbara llega al miedo, en la sala se encuentra sentada Cecilia, Casilda y los pequeños. Laión al verla se abalanza hacia sus brazos para que lo cargue.
Bárbara: ¿Cómo estas mi nene?
Laión: Bien mami.
Casilda: Doña, todo está listo como usted lo pidió. 

Bárbara: Gracias. - Sonríe y se acerca a ver a los mellizos que estaban dormidos en la carriola. - Mis angelitos.
Cecilia: Bueno Bárbara tengo que irme por un rato, ¿Cuándo se van?
Bárbara: Esta misma tarde, ya separe los boletos de avión. Tenemos que estar a las 8 p.m. en San Fernando.
Cecilia: Regreso antes de que te vayas. - Se despide y se va.
------------
En Altamira
Antonio: ¡Mi mariposa! Qué bueno que llegas te busque toda la mañana. - Besa a Cecilia.
Cecilia: Estaba en el miedo con Bárbara.
Antonio: Este pequeño no ha hecho sino reclamar a su madre, ¿Cómo es que te vas y me dejas solo con estos 2? - Sonríe y le da a Toñito.
Cecilia: No es para tanto.
Antonio: ¿Que andabas haciendo donde Bárbara?
Cecilia: Solo pasaba a saludar, pero me quede ayudando le a empacar sus maletas.
Antonio: ¿Maletas? ¿A dónde va?
Cecilia: No me quiso decir.
Antonio: Estoy seguro que se ira por Santos.
Cecilia: Exactamente, no le comentes nada de esto a mi sobrino, cometería una locura y Bárbara se enfadaría más con él.
Antonio: ¿Cuándo se va?
Cecilia: Hoy en la tarde, iré a despedirme. ¿Me acompañarías?
Antonio: Por supuesto.
Pajarote por casualidad escucho toda la conversación y se fue a contarle a María Nieves y Carmelito, pero en ese momento los peones estaban en el pueblo, así que tuvo que esperar hasta la tarde.
------------
Dieron las 5:30 de la tarde, se aproximaba la hora de partir. Bárbara se hallaba en su caballo frente al atardecer, sus oídos se deleitaban con el vuelo de las aves y la brisa de la tarde acariciaba su rostro. Su alma completamente tranquila, aunque nostálgica por partir. Dio una última mirada al cielo y retomo su rumbo al miedo rápidamente, sus rizos volaban con el viento.

En los llanos del Arauca se observaba una mujer de gran belleza a toda prisa, dejando atrás su pasado, sus lágrimas, su único amor...

viernes, 15 de febrero de 2013

CAPITULO 36. DEBILIDAD POR EL ALCOHOL

Santos firma por complacer a Bárbara y porque sabe que se equivocó y ella no lo perdonara así como así. Luego Bárbara toma el bolígrafo para firmar, le tiemblan las manos, quiere tirar todo por la borda, pero el recuerdo de aquel día le viene a la mente y sin la menor duda firma el divorcio, toma los papeles y se dirige a la Jefatura civil. Allí le entrega los papeles a Mujiquita, este le saca una copia y le entrega el original a Bárbara, ella agradece y se va sin pronunciar palabra alguna.
Antonio entra al despacho.
Antonio: ¿Qué paso?
Santos: Que Bárbara y yo ya no somos nada.
Antonio: ¿De que hablas?
Santos: Acabamos de divorciarnos Antonio, la regué.
Antonio: ¡Fue una trampa!
Santos: Ella no me lo va a creer y mucho menos porque nos encontró ahí en la habitación.
Antonio: Ay hermano, ¿Qué vas hacer?
Santos: No lo sé Antonio no lo sé, en este momento no quiero pensar en nada.- dice con un profundo suspiro.
Bárbara sale del pueblo directo a la poza, baja de su caballo y contempla el agua cristalina. Varios recuerdos le vienen a la cabeza, tantos bellos momentos que presencio allí con el que ahora era su ex esposo.

Se recuesta en un árbol y lentamente se desliza hasta el suelo, de sus ojos amenazan con salir algunas lagrimas de dolor, ella lucha por contenerse, pero el dolor inmenso que siente no se lo permite. Consigo llevaba una botella de licor, comienza a beber y a lamentarse por lo que ha sido su vida, toda la tarde ha estado llena de recuerdos y dolor. 
Llegada la noche, Santos sale a tomar un poco de aire fresco, quiere meditar y tratar de asimilar lo que ha ocurrido en los últimos días, todo ha sido un completo desastre. Cuando llego a la poza escucho un ruido, al principio muy raro, pero al acercarse puedo comprender de quien se trataba. Era Bárbara que sumida en alcohol cantaba canciones de despecho a la vez que lloraba. Santos se aterra, era la primera vez que veía a Bárbara tan mal, tan bebida, sin pensarlo se acerca a ella.
Santos: Bárbara, ¿Estas bien?
Bárbara: Claro que estoy bien, ¿Que creías que me iba a morir sin ti? - dice señalandolo.
Santos: No, pero estas muy borracha, deberías irte para la hacienda.
Bárbara: Ja, ¿Quien te crees que eres para decirme que debo hacer?, a mi nadie me dice que hacer ¿Entendiste? - dice dándole la espalda y tratando de irse, pero esta tan bebida que no puede ni caminar.
Santos: Deja te llevo a la hacienda, ya ves que no puedes irte por ti sola. - la toma del brazo.
Bárbara: Déjame, yo puedo sola, entiende que no quiero nada que venga de ti.
Santos: Bárbara por Dios, deja de ser tan terca, si te vas sola puede pasarte algo y no me lo perdonaría.
Bárbara: ¿No te lo perdonarías?  no te creo, a ti te vale si a mi pasa algo, total a la que amas es a mi hija, por eso andas revolcándote con ella enfrente de mis narices. - dice llevándose otro trago a la boca.
Santos: Estas equivocada Bárbara y ya deja de beber no ves que ya estas muy mal.
Bárbara: Yo hago lo que se me pegue la gana y no estoy equivocada, ella siempre a sido tu sol, la niña de tus ojos, a la que complaces y le dedicas todas tus cursilerias.
Santos: Acaso ¿Estas celosa Bárbara? - la mira con cierta intriga.
Bárbara: ¿Yo celosa? Ja eso quisieras, por que voy a celar a alguien que no es nada mio.
Santos: Claro que estas celosa por que aun me amas.
Bárbara: Que no estoy celosa - dice mirando el piso. - bueno si estoy celosa ¿Y eso que?, pero que te quede claro que no te amo.
Santos: No lo puedo creer, Bárbara Guaymaran celosa, eso no se ve todos los días y por supuesto que amas tanto como yo a ti o mírame a los ojos y trata de negarmelo.

Bárbara: Pues ... como ves que si te amo, te amo con locura y pasión como la primera vez - dice enfrentandolo con la mirada. - pero tu, tu infeliz te encargaste de que esto se acabara. - dice golpeandolo en el pecho y dejando escapar algunas lagrimas de rabia. 
Santos: Todo fue una trampa, entiendelo yo te amo con todas mis fuerzas, eres mi mujer mi hembra.
Bárbara: Era, ya no somos nada y ya, Adiós no tengo nada mas que hablar con usted doctorsito.
Da como 2 pasos, pero pierde el equilibrio y esta apunto de caer, si no es por Santos que la toma en sus brazos para no dejarla caer. 

Ambos se miran fijamente a los ojos, Bárbara aun en los brazos de Santos. Aquella mirada tan tierna y pasional a la vez le produce a Bárbara deseos de besar a Santos y sin mas ni menos lo besa dejando escapar sentimientos ocultos, pasión  deseo, amor etc... Santos le corresponde completamente. Bárbara deja salir a la fiera que lleva adentro al menos por esa noche. Una a una de las prendas quedan regadas en el lugar, mientras que Bárbara y Santos disfrutan de aquella noche con locura. Caricias, besos y rasguños. Se entregan mutuamente, se unen para formar uno solo dejándose arrasar por esa noche, aquella noche que no olvidarían jamas.

Al día siguiente…
Algunos rayos de sol ya se asomaban en el cielo, en el suelo yacían dormidos Bárbara y Santos, luego de pasar una magnifica noche juntos. Luego de un rato el sol se intensifica y le alumbra la cara a Bárbara haciéndola despertar. Se levanta y se lleva las manos a la cara ya que el sol le fastidia, aparte tiene una cruda que la esta matando. Se viste rápidamente y se va en su caballo para el miedo, dejando dormido a Santos tratando de evitar hablar con él luego de lo sucedido.
Al llegar al miedo se dirige a la cocina en busca de Casilda.
Bárbara: Buenos días Casilda.

Casilda: Bonitas las horas en las que llega.- dice con un tono de voz un poco alto.
Bárbara: No grites que se me esta explotando la cabeza, mas bien preparame un café bien cargado y dame unos analgésicos. - Ya le había tomado cierto cariño.
Casilda: Muchacha que habrás echo anoche.
Bárbara: Nada Casilda Nada.
El llanto de 2 pequeños hace que Bárbara haga una mueca.
Casilda: Los nenes están reclamando a su madre que no estuvo durante toda la noche.
Bárbara: Dios estos mocosos, como los amo.
Va rumbo al cuarto de los niños y allí toma al pequeño Martín y lo calma un poco, después la pequeña Joselyn la mira con una carita tierna alzándole sus pequeños bracitos para que la cargue. Bárbara deja a Martín en la cama y carga a Joselyn y luego les da a ambos su biberón  y disfruta un buen rato con los chiquitos.

Casilda: Señora aquí tiene el café y los analgésicos.- le entrega una bandeja.
Bárbara: Gracias.- Se toma 2 analgésicos y bebe un poco de café.
En la puerta se ve una pequeña criatura asomada observando.
Bárbara: Mi Laión ven a darle un beso a tu madre. - el niño viene corriendo y abraza a Bárbara con un amor.
Laión: Te quiero mami.
Bárbara: Te amo mi bebe.
Casilda: Yo me llevare a estas 2 criaturas para darles un buen baño.
Bárbara: Gracias Casilda, te los encargo.
Casilda sale de la recamara con Joselyn y Martín en la carriola.
Laión: Mami, ¿Y papá?
Bárbara: Tu papi esta de viaje campeón
Laión: ¿Y cuando regresa?
Bárbara: Muy pronto chiquito, ¿Quieres dar un paseo en caballo?
Laión: Si. - dice con emoción.
Bárbara carga al pequeño y se dirigen al establo para montarse en Capricho. Ambos pasan toda la mañana cabalgo por la sabana, observando cada detalle del hermoso paisaje.


domingo, 13 de enero de 2013

CAPITULO 35. TRAICIÓN.


Llegada la noche, Marisela tiene muy bien planeada su estrategia para separar a Bárbara de Santos, busca a Pajarote en la casa de Melesio.

Marisela: Pajarote.
Pajarote: Dígame niña Marisela.
Marisela: Como usted sabe Bárbara y Santos van a cenar en la hacienda más tarde, entonces necesito que cuando lleguen ambos les diga que suban a la recamara que ocupaba Santos.
Pajarote: ¿Y eso porque niña Marisela?
Marisela: Me encargaron a mí de organizar la velada romántica y ya tengo todo planeado, así que cuando vengan mándalos a pasar a donde te he dicho.
Pajarote: Esta bien niña.
Santos ya se encontraba en la puerta de Altamira, llevaba puesto un traje negro muy peculiar y estaba bañado en agua de colonia. Pajarote entra corriendo.
Pajarote: ¡Patrón! - dice agitado.
Santos: ¿Qué pasa Pajarote?
Pajarote: Me pidieron que le digiera que subiera a la recamara que usted usaba aquí en la hacienda.
Santos: ¿Y para que Pajarote?
Pajarote: Para su velada romántica con la doña.
Santos: Aaa… Gracias Pajarote.
Pajarote: Con permiso patrón, que les aproveche.- dice retirándose.
Santos sube hacia la recamara, al entrar ve todo a oscuras, luego se prenden las luces y ve la cama decorada con pétalos de rosa, observa una mesa con una provocativa cena y junto a la mesa una nota y una venda negra, lo cual le llamo mucho la atención. Se dirige hasta la nota y lee lo siguiente:
Santos, véndate los ojos y no hagas trampa, es parte de la velada, te va a gustar.
                                                                                                                           Bárbara.
Santos se confundió al leer esa nota, pues Bárbara jamás le ha propuesto algo parecido, pero sin embargo toma la venda y se tapa los ojos.

Bárbara se encontraba muy guapa, llevaba un vestido dorado un poco escotado, su cabello castaño arreglado en cascada, sus ojos brillaban como nunca, reflejaban sinceridad y tranquilidad, estaba dispuesta a reconciliarse con Santos y así por fin poder lograr la felicidad que tanto han anhelado junto a sus hijos. Se encontraba un poco ansiosa, ya estaba por llegar la hora de salir hacia Altamira.
Santos esta recostado en la cama sumergido en sus pensamientos, cuando de pronto escucha abrirse la puerta de la habitación.
Santos: Bárbara, ¿Eres tú?- nadie le responde, pero siente que alguien se le acerca lentamente y comienza a besarlo, Santos le corresponde a cada beso y cada caricia convencido de que es Bárbara, poco a poco se despojan de su ropa, dejándose llevar por la pasión consumida del momento.- Bárbara, te siento extraña, es como si no fueras tu.- no responden, solo pone su dedo sobre los labios de santos y lo calla con un beso.
Alguien se aproxima a la puerta y la abre lentamente, en la puerta se encontraba Bárbara dejando caer de sus ojos algunas lágrimas, lágrimas de desprecio, rabia y dolor.
Bárbara: Santos.- dice casi sin aliento y con la voz entrecortada.
Santos al escuchar la voz ahogada de Bárbara de inmediato se quita la venda y al ver quien estaba a su lado desnuda se queda en shock.
Santos: ¡Bárbara! Déjame darte una explicación.- dice tomándola del brazo.

Bárbara: No me toque.-. Dice soltándose y alejándose un poco.- usted no tiene que darme ninguna explicación, esto es bastante claro, lo encuentro en la cama con mi hija, la hermana de sus hijos y yo que pensaba reconciliarme con usted, de veras que fui muy estúpida al venir.
Santos: No, yo pensé que…
Bárbara: usted no piensa nada infeliz.- dice soltándole una sonora cachetada.- los dejo para que sigan disfrutando.- sale corriendo de la recamara.
Santos: Bárbara espera, no es lo que parece.
Bárbara lo ignora y toma su caballo con dirección al miedo.
En la recamara Marisela sonríe victoriosa, su plan salió a la perfección, por el contrario Santos es furioso.
Santos: Marisela vas a ir de inmediato a explicarle a Bárbara que fue lo que paso.

Marisela: Yo no voy hacer nada Santos, si me permites me voy a vestir.- dice saliendo del cuarto.
Santos: ¡Marisela, Marisela vuelve aquí! - dice gritando, Dios en que lio me he metido, piensa angustiado.
Cuando Bárbara llega al miedo se encierra en su habitación sin dar explicación alguna, se recuesta en la puerta y se deja caer.
Bárbara: Como es posible que lo encuentre así con Marisela, es que no habrá un poco de felicidad para mí, ya estoy cansada de esta lucha diaria, no aguanto más.- dice llorando desconsoladamente.
Santos se encuentra con Antonio en el bar del pueblo.

Santos: Hermano ahora si la regué, Bárbara jamás me va a perdonar que me hubiera acostado con Marisela.
Antonio: Santos, ni se te ocurra ir en estos momentos a explicarle las cosas a Bárbara, ella se encuentra aturdida por lo ocurrido y lo mejor es que esperes a que se calme un poco y platiquen con calma.
Santos: Tienes razón Antonio, pero las cosas no van a ser nada fáciles, ya conoces a Bárbara, ella es una fiera y luego de esto no me va querer volver a ver ni en pintura.
Antonio: No seas tan pesimista, te apuesto lo que sea a que volverán a estar juntos.
Santos: No estés tan seguro Antonio.
Al otro día…
Bárbara se levanta muy temprano, deja a Casilda a cargo de los niños mientras ella está en la jefatura civil. Ya allí.
Bárbara: Pernalete los papeles de divorcio.- dice fría.
Pernalete: Aquí están doña, como usted ordeno.- le entrega una carpeta con los documentos.
Bárbara: Gracias.- toma los papeles y se va en su caballo directo a Altamira.
Santos la ve llegar en el caballo y se alegra un poco.
Santos: Bárbara.
Bárbara: Vamos a su despacho Doctor, tenemos que platicar de un asunto muy importante.
Santos: ¿Un asunto muy importante?, ¿De qué se trata?
Bárbara: Ya lo vera.
Ambos entran al despacho y se sientan a discutir.

Bárbara: Necesito que me firme los papeles de divorcio.
Santos: ¡¿Qué?!
Bárbara: Así como lo oye, no quiero que nada nos una.
Santos: Pero Bárbara tu y yo no nos podemos divorciar.
Bárbara: Claro que sí y terminemos con esto de una vez.- dice sacando los papeles.
Santos: Yo no voy a firmar nada.
Bárbara: ¿A no?, entonces le meteré una demanda de divorcio en la cual lo obligaran a divorciarse de mí y jamás volverá a ver a sus hijos.
Santos: Tu no me puedes hacer eso Bárbara.
Bárbara: Usted sabe perfectamente que soy capaz de eso y de mucho mas, así que no complique más las cosas y mejor firme aquí.- le señala en el papel.
Santos: ¿Estas segura que esto es lo que quieres?
Bárbara: Más que segura.
Santos toma un bolígrafo y antes de firmar le da una última mirada a Bárbara con la esperanza que lo detenga, pero por el contrario ella está completamente decidida y lo mira con dureza, aunque por dentro este hecha un mar de lágrimas.

sábado, 29 de diciembre de 2012

CAPITULO 34. REGRESO MARISELA.


Bárbara: He decidido irme por un buen tiempo con mis hijos para Tampico.
Cecilia: ¿Por qué tan lejos?
Bárbara: Quiero conocer lugares nuevos y estar bien alejada de Santos y de tantos problemas.
Cecilia: Me parece bien, pero no deberías huir sino afrontar la realidad.
Bárbara: Ya no puedo más Cecilia, estoy cansada de esta lucha, solo quiero disfrutar la vida al lado de mis angelitos, compartir su niñez y sobre todo brindarles el amor y la seguridad que yo no tuve.
Cecilia no sabe que decir, las palabras de Bárbara la conmueven.
Cecilia: ¿Y cuando tienes pensado irte?
Bárbara: Lo más pronto que se pueda, pero primero quiero divorciarme de Santos.
Cecilia: Respeto tu decisión, pero ¿Por qué te quieres divorciar?
Bárbara: Para serte sincera no sé lo que siento por Santos y aun no se me olvida todo lo que me hizo sufrir antes del accidente.
De pronto llaman a la puerta.

Marisela: ¿Puedo pasar?
Cecilia: Claro que sí.
Marisela: Mamá que alegría me da verte.- dice abrazándola.
Bárbara: ¿Por qué andabas tan perdida? ya te echaba de menos.
Marisela: Eso no importa, ya estoy aquí.
Bárbara recuerda cuando Santos le dice que la única que lo ayudo a salir de esa melancolía fue Marisela.
Bárbara: Marisela... yo sé que estuviste con Santos en este tiempo, ¿Porque nunca me dijiste que él estaba vivo? - Marisela empalidece.
Marisela: Pues porque... - Casilda y las terneras entras y salvan a Marisela de contestar la pregunta de Bárbara.- Casilda, Terneras cuanto tiempo, me hicieron mucha falta.
Casilda: Y usted a nosotras niña Marisela.
Bárbara: Yo las dejo para que platiquen, tengo un asunto pendiente en la Jefatura.- dice saliendo y tomando la camioneta hacia el pueblo.
Cuando llega todo el pueblo comienza a murmurar cosas sobre lo acontecido en la mañana. 
Bárbara: Partida de chismosos ya dejen de hablar de mi vida.- dice tomando su revólver y dando un tiro al aire para asustarlos.
Todo el pueblo se queda en absoluto silencio después de aquella escena.
Santos llega al miedo y en el jardín se encuentra con Marisela.
Marisela: ¡Santitos! - dice tirándose a sus brazos.
Santos: ¿Qué haces aquí?

Marisela: Vine por ti mi vida.- le da un beso el cual no es correspondido por Santos.
Santos: Marisela tenemos que hablar.
Marisela: Ahora no estoy muy cansada, tal vez mas tarde.
Santos: Esta bien.
Bárbara entra a la Jefatura.
Bárbara: Pernalete necesito un favor.
Pernalete: Dígame doña.
Bárbara: Quiero que Mujica redacte un documento para divorciarme de Santos Luzardo.
Pernalete: Claro que si Doña, pero esto tarda varios meses, tenemos que llamar a Santos y...
Bárbara: ¡LO QUIERO YA! - Dice apuntándole con su revólver.
Pernalete: Cálmese Doña.- dice completamente temblando.
Bárbara: Ese papel debe estar listo para la próxima semana o sino por aquí abra un muerto.- dice saliendo con una sarcástica sonrisa.
Llega la noche.
Marisela se encuentra en su recamara andando de un lado para otro.
Marisela: Maldita sea, tengo que hacer algo para que Santos no regrese con Bárbara, pero ¿Qué?

Bárbara se encontraba en la habitación de Laión tratándolo de dormir.
Bárbara: Mi nene ¿Por qué andas tan desvelado?
Laión: Papá.- dice señalando la puerta.
Santos: Campeón ven acá.- lo alza y comienza a jugar con él.
Bárbara: Bueno pues me voy a dormir.- le da un beso a Laión y se dirige a la puerta.
Santos: No te vayas, comparte con nosotros un rato como una familia.
Bárbara: Nosotros no somos una familia Santos, hazte la idea que tú y yo no somos nada.- dice duramente saliendo de la recamara.
Cuando llega a su cuarto no puede evitar que una lágrima salga. Toma a sus pequeños y los arrulla para que se duerman.
1 Semana Después...
Fue una semana muy tranquila. Marisela tenía un gran plan para alejar a Bárbara de Santos y lo llevaría a cabo hoy mismo. Marisela se encontraba en la poza de los suspiros completamente desnuda, por detrás unos ojos la espiaban. Ella nota algo raro.
Marisela: Sal quien quiera que seas.
Asdrúbal: Lo siento señorita Marisela, no pude evitar observarla.
Marisela: No te preocupes.- se le ocurre algo y lentamente sale del agua acercándose peligrosamente a Asdrúbal. ¿Y qué haces por estos lados?
Asdrúbal: Me gusta mucho este lugar y mira que belleza me encontré, eres igual a tu madre.
Marisela: Ya me lo han dicho.- lentamente se acerca a sus labios y lo besa apasionadamente.
Asdrúbal no se resiste y le corresponde a cada beso y caricia. Pasan una mañana apasionada dentro la poza.
Bárbara se encontraba en el jardín con Joselyn cuando Santos llega.

Santos: Hola.
Bárbara: Hola.
Santos: Bárbara, ¿Me aceptas una invitación a cenar?
Bárbara: Esta bien, ¿Te parece a las 7?
Santos: Claro, entonces nos vemos en la noche.
Bárbara: Vale.
Bárbara tenía buen ánimo en este día, estaba sensible y no tenía intenciones de negarse a las invitaciones de Santos.
Marisela se entera de aquella cena y cambia todo. Genoveva se encuentra con Marisela.
Marisela: Geno me haces un favor, puedes entregarle esta nota a Santos.
Genoveva: Claro que si Marisela.
Genoveva le entrega la nota a Santos, la cual dice lo siguiente:
 Santos, cambio de planes veámonos en Altamira a las 6:30.
                                                                                                   Bárbara.
Bárbara encuentra una pequeña nota sobre su cama.
Bárbara, la cena será en Altamira a las 7. Te espero ansioso, te tengo una gran sorpresa.
                                       Santos.



CAPITULO 33. APARICIONES, PELEAS Y DECISIONES


Bárbara: Yo... - Sentía una enorme duda sobre el gran paso que daría al contestar a aquella pregunta, ¿Qué haría?, por un lado amaba a Andrés de una forma tierna y dulce, pero el recuerdo de Santos yacía en su corazón, tantas noches de locura y pasión persistían en este cruel y frió presente, aunque el amor por Santos debió morir el día que el partió de su vida.- Acep...

Santos: ¡BÁRBARA NOO! - Grita con la esperanza de acabar con este acontecimiento.
Bárbara voltea a ver al escuchar el sonoro grito de esa voz tan familiar, al igual que Bárbara toda la gente voltea a ver la aparición de Santos Luzardo.
Bárbara: ¿Santos? ... Dios mío, pero si tu estas muerto.
Todo el pueblo esta aterrado al ver allí parado a Santos. Cecilia lo único que se le ocurre es abrazarlo.
Santos: Tía.
Cecilia: Santos, ¿Dónde te habías metido?
Santos: Mas Tarde habrá tiempo para platicar.- dice acercándose rápidamente a Bárbara.- No puedes casarte con el mi Bárbara.
Bárbara se siente muy confundida, los sentimientos por Santos ya no son como antes, una lágrima recorre su rostro y como alma que lleva el diablo abandona la iglesia. Todos hablan sobre el suceso ocurrido, Bárbara, Santos y Andrés en este momento andan en boca de todo el pueblo.
Bárbara se dirige al Miedo, donde se pone ropa cómoda y toma su caballo para ir al cementerio. Ya allí se arrodilla frente a la tumba de su querida viejita Eustaquia, la única que la cuido luego de esa horrible tragedia, prácticamente era su madre.
Bárbara: Mi viejita, ¿Por qué te fuiste y me dejaste sola? , te necesito, tú eras la única que me daba sabios consejos.- le pone una rosa blanca, mientras de su rostro caen algunas lágrimas.- Vieja ayúdame, ¿Qué debo hacer en este momento? , me siento vacía, he pensado en Santos este tiempo, pero al verlo no sentí nada, solo ganas de huir.
Santos sale en busca de Bárbara, tienen mucho de que platicar, de sus hijos y en especial aclarar sus sentimientos. La busca en todas partes, hasta debajo de las piedras, pero no la encuentra.
Al cabo de unas horas Bárbara se encuentra parada en medio del llano, cuando por detrás alguien la toma del rostro y le planta un beso. 

Por un momento ella le corresponde, hasta que reacciona y lo empuja.
Bárbara: ¿Con que derecho me besas Santos?- dice con mucho coraje.
Santos: Necesitaba sentir tus labios.
Bárbara: Eres un canalla, Me hiciste sufrir con tu supuesta muerte infeliz.- dice golpeándolo en el pecho, mientras se altera un poco.
Santos: Yo nunca quise lastimarte, eres mi vida Bárbara, a mí me secuestraron por un tiempo y luego me dijeron que tú y mis hijos estaban muertos!, entre en una gran depresión de la cual solo Marisela pudo sacarme.
Bárbara: ¿Que estás diciendo?, ¡te metiste con mi hija desgraciado!- le da una cachetada.
Santos: Entre ella y yo no hay nada Bárbara, por Dios cálmate.- dice tomándole las muñecas.
Bárbara: No tienes que darme ninguna explicación, total entre tu yo no hay nada y ahora suéltame.- dice tratando de zafarse.
Santos: ¡No!, tu y yo si tenemos algo en común unos hijos  por Dios, también el amor y la pasión que nos consume o vas a negármelo.- dice mirándola con una sarcástica sonrisa.
Bárbara: Pues si te lo niego como vez, mis hijos son solo míos y de nadie más y yo por ti ya no siento nada.- dice soltándose bruscamente.
Santos: Eso es mentira, jamás has dejado de amarme y nunca lo harás.
Bárbara: No seas iluso y ahora con permiso que no hay nada más que decir.- dice montándose en Capricho y cabalgando con dirección al Miedo.
Santos: Así que te quieres hacer la difícil... - dice para sí mismo.
Cecilia y las terneras llevan a los pequeños al Miedo. 
Bárbara llega y encuentra a los nenes en sus cuartos, deposita un beso en cada uno y luego se dirige a solucionar los problemas causados en la mañana.
Andrés: Bárbara...
Bárbara: Andrés perdona todo lo ocurrido en la boda.
Andrés: No te preocupes, ¿No se supone que Santos estaba muerto?
Bárbara: Tú lo has dicho se supone... Andrés lo mejor es que nos distanciemos por un tiempo.
Andrés: Pero Bárbara...
Bárbara: No compliques más las cosas, yo necesito tiempo para pensar ahora que Santos apareció.
Andrés: ¿Lo sigues amando?
Bárbara: No.- dice con firmeza.- Ya no preguntes más y ahora discúlpame tengo que platicar con Cecilia.
Bárbara y Cecilia se dirigen al despacho para platicar íntimamente y sin ninguna clase de interrupción.
Bárbara: Cecilia quisiera comentarte algo.
Cecilia: Claro, ¿Dime?
Bárbara: He tomado una decisión que cambiara mi vida por completo y te la quiero compartir por que sé que puedo confiar en ti.- Cecilia la mira extrañada.




sábado, 22 de diciembre de 2012

CAPITULO 32. RECUERDOS Y PRESENTIMIENTOS.



Para Santos la noche es eterna, teme que Bárbara se case con Andrés y él no pueda impedirlo. Llego por fin la mañana, Santos se encontraba en el aeropuerto esperando a que llamaran su vuelo, era el primero del día  aún era muy temprano, los primeros rayos de sol apenas salían adornando las nubes.
Bárbara ya se encontraba despierta hace rato, decidió montar un rato en Capricho antes de arreglarse para el gran acontecimiento. La brisa de la mañana hacia que sus rizados cabellos volaran en el aire, sintiendo así la sensación de libertad y tranquilidad, algo inexplicable.
Por fin llamaron el vuelo de Santos, ya se estaba desesperando, tenía que llegar lo más pronto posible, tomo sus maletas y se subió al avión.
Bárbara regreso al miedo para afrontar su destino, aún faltaban algunas horas para la boda, así que se dirigió al baño, lo preparo como de costumbre, con esencias y algunos pétalos de rosas, también algo de espuma, cuando el baño estuvo listo se despojó se sus ropa y se sumergió en la tina, disfrutaba tanto aquel baño, era tan relajante, allí podía pensar sin interrupciones. 

Un pensamiento le vino a la mente... "Santos", el hombre que más había amado en su vida, ese hombre que la hizo tan feliz, el padre de sus 3 hijos y del que ya no quedaba nada, solo recuerdos y más recuerdos, su corazón no le permitía olvidarle, aun allí habitaba un gran sentimiento por él, aunque estuviera "muerto".
Santos llevaba aproximadamente media hora esperando a que el avión despegara, pero nada, se levantó para averiguar qué era lo que estaba ocurriendo.
Santos: Perdone, ¿Por qué no hemos despegado?
Piloto: Parece ser que el avión tiene algunos daños.
Santos: ¿Pero se arreglaran rápido?
Piloto: Temo que no, al menos hasta la tarde.
Santos: ¡Hasta la Tarde! , yo no puedo esperar tanto.
Piloto: Lo siento mucho señor.
Santos: ¿Hay algún otro vuelo que me pueda llevar al Arauca?
Piloto: No lo creo, pero la recepcionista podría ayudarlo.
Santos: Gracias.- en su mente... ¡maldita sea porque todo me sale mal, amanecí con mala suerte!, se dirige a la recepción.

Bárbara sale del baño y toma a su pequeña nena y le da su biberón, hace lo mismo con Martín, esos pequeños junto a Laión eran su vida. Después de un rato ya tenía puesto su vestido de novia, ahora solo faltaba el peinado, tomo su cepillo y comenzó a organizar sus castaños rizos, así poco a poco acomodándolos en un hermosos peinado.
Santos está impaciente dentro de poco será la boda y no llegara a tiempo.
Santos: Señorita, ¿Hay algún otro avión que me pueda llevar al Arauca?
Recepcionista: Déjeme ver.- revisa en la computadora - Solo hay un vuelo, pero es en primera clase y es demasiado costoso.
Santos: No importa, reserve me un asiento.
Recepcionista: Muy Bien.- toma el dinero de Santos y le da el pasaporte.- Buen viaje.
Santos: Muchas Gracias.- recibe el pasaporte y se va con su equipaje al avión.
Bárbara esta lista, pero aún falta un poco para la boda, así que se va compartir un buen rato con sus pequeños.
Carga a los mellizos hasta la cama y luego sube a Laión, los pone muy guapos a todos. Joselyn llevaba puesto un vestido rosa con un moño en la cabeza, Martín un pantalón del mismo color que la camisa, ambos blancos y Laión un pantalón azul con camisa blanca. Llega la hora de partir a la iglesia, Cecilia entra en la recámara.

Cecilia: Wow, que linda estas. - dice reparándola de pies a cabeza.
Bárbara: Gracias... Tengo el presentimiento que algo va a pasar.
Cecilia: Que cosas dices, nada va a pasar.
Bárbara: Eso espero.- toma a Joselyn y Martín y los acomoda en el coche, mientras Cecilia carga a Laión.
Cecilia: Ya vámonos que se nos hace tarde.
Bárbara: Esta bien.- No deja de pensar en Santos.
Cecilia, Bárbara y los niños se montan en la camioneta rumbo al pueblo. Llega la hora de entrar a la iglesia, León y tigre la llevan hasta el altar. Las Terneras cuidan a los pequeños mientras termina la ceremonia.
Andrés mira tiernamente a Bárbara, ella se siente nerviosa e indecisa.
Padre: Si alguien se opone a esta boda que hable ahora o calle para siempre.
La iglesia se queda completamente en silencio.
Padre: Ya que no hay nadie que se oponga continuemos, Andrés Rentería ¿Acepta como esposa a Bárbara Guaymaran para serle fiel, amarla y acompañarla en las buenas y en las malas?

Andrés: Si acepto.
Padre: Bárbara Guaymaran ¿Acepta usted por esposo a el señor Andrés Rentería para amarlo y acompañarlo en la salud y en la enfermedad?